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martes, febrero 16

Billions

Ambición, poder, inteligencia, soberbia, juego, caza. La ley contra el casi intocable. El fiscal tozudo contra el genio-mafioso de la finanzas que cree estar por encima de todo, y parece que lo está. En 'Billions', somos testigos de la lucha entre dos grandes personajes (y dos grandes actores), en un mundo que personalmente no me atrae nada, un mundo sucio, competitivo, en el que solo caben aquellos carentes de escrúpulos, faltos de moral, un mundo alejado del suelo en el que vive el resto de la gente. La serie ya tiene asegurada la segunda temporada.

Billions
2016-

Digo que no me atrae nada porque no hay profesión por la que sienta un mayor rechazo que por la que ejercen esos corredores de bolsa, expertos en finanzas o como se quieran llamar, especuladores que juegan con el futuro de las empresas comprando y vendiendo, sacando rédito de las miserias y triunfos de otros, solo por el mero placer de acumular dinero, y de jugar, claro, como ludópatas de alto standing que son. Y hablo de los que lo hacen dentro de la ley. Si encima lo hacen saltándosela...

Pero entremos en la nueva serie de Showtime, que viene firmada por los guionistas y productores de pelis como 'Rounders' y 'Ocean's Thirteen' (está claro que les gusta el juego y los ladrones), y que seguro disfrutaron viendo 'El Lobo de Wall Street'.

En 'Billions' Bobby Axelrod es el crack de las finanzas, el papel que nos trae de nuevo a Damian Lewis después de 'Homeland' y un par de miniseries. Enfrente tiene a uno de mis actores favoritos, el prota de 'Entre copas' y de la gran miniserie 'John Adams', Paul Giamatti, que interpreta al fiscal Chuck Rhoades, un fanático del orden y la ley que tiene a Axelrod en su punto de mira desde el minuto uno de la serie. Para aliñar esta combinación y darle todavía más potencia, tenemos a la psicóloga encargada de mantener a los "soldados" de Axelrod en forma y que, por arte de guion, es la esposa de Rhoades. Ella es Wendy Rhoades, encarnada por la recién llegada de 'Sons of Anarchy', Maggie Siff, y tiene una relación muy (muuuuy) especial con su marido.

Entre los jugadores secundarios tenemos a la esposa de Axelrod, Lara, que podría llevarse muy bien (o matarse) con la señora de Frank Underwood ('House of Cards'), al segundo de abordo en la compañía de éste (su sicario), Mike Wagner, y al ayudante de Rhoades, Bryan Connerty.


En esta lucha entre Rhoades y Axelrod vale todo. Rhoades utilizará todos sus recursos, limitados, para buscar la forma de encontrar pruebas que incriminen Axelrod. Y Axelrod hará lo propio con los suyos, prácticamente ilimitados, no solo para salir impune de sus delitos económicos sino para seguir reforzando su posición, su nombre y su cuenta bancaria.

Axelrod Vs. Rhoades.
Mencionaba antes 'El Lobo de Wall Street', como película del "subgénero financiero-estafador", porque en algo recuerda a 'Billions', si bien en la peli el desenfreno de la banda de Di Caprio supera con creces lo que hemos visto hasta ahora en la serie. Los personajes protagonistas tienen estilos distintos, aunque comparten el hambre casi vampírica por devorar todo lo que hay a su alrededor, la vanidad infinita y el complejo de dios. Eso sí, todavía es pronto para crucificar a Axelrod: queda mucha serie por delante y todavía tiene margen para la redención (o la cárcel).

Como en las pelis de ladrones (de bancos y demás, aclaro, que estos de 'Billions' también son ladrones), es habitual que el espectador se ponga de parte del "malo". En alguna ocasión ya he dicho ese género es uno de mis favoritos. Hay algo de romántico en ello: el riesgo, el plan complicado, el engaño, el premio final y quizá eso de robarle a los ricos son ingredientes que combinan muy bien.

Wendy, en medio del fuego cruzado.
En 'Billions' puede pasar lo mismo, más cuando el ladrón es un guaperas con seguridad infinita en sí mismo y el "poli" un tipo medio amargado, feúcho y que pone caras de odio todo el rato porque no consigue atrapar al ladrón. La historia, en su arranque, está hecha para que sea más fácil empatizar con Axelrod, aunque intuyo que el desarrollo de la trama pondrá a cada uno en sitio.

Por supuesto, lo que menos cuela es el personaje de Wendy. Es mucha casualidad que trabaje para Axelrod y sea la esposa de su archienemigo. Es algo demasiado forzado, lo que no quita que su posición privilegiada como testigo (sesgado por lo que ambos le ocultan) de lo que sucede en ambas trincheras sea de arranque la más interesante y, a la altura a la que estamos de la serie, que casi acaba de empezar, todavía poco explotada.

En fin, un planteamiento interesante, buenos personajes y diálogos, y mucho juego por delante (sobre todo juego sucio). La nueva apuesta de Showtime ya ha recibido la confirmación para una segunda temporada, así es que no tengáis miedo en poneros con ella. Pinta que tendrá bastante recorrido.

Finalizada la primera temporada (sin spoilers), confirmo lo dicho. Duelo de personajes y una segunda temporada que se adivina llena de más tensiones y de guerra abierta.