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jueves, julio 16

Mr. Robot

Acaba de empezar y ya es para muchos la serie sorpresa del año. Sorpresa porque a pesar de pertenecer al canal USA Network ('Suits', 'White Collar'), que no arriesga demasiado en sus apuestas, y de tener a un gafe de la tele en el reparto, Christian Slater (tranquilos, no es el protagonista), nos está dejando a muchos con la boca abierta. 'Mr. Robot' es una serie difícil de definir, pero trataré de hacerlo a continuación, aunque sea diciendo lo que no es... La cadena la ha renovado para una segunda temporada a la velocidad de la luz. No es para menos.

Mr. Robot
2015-

El mundo de los hackers tiene un encanto casi mágico. Porque para los profanos en el tema, lo que hacen esos informáticos no es algo de este mundo. Es pura magia. Además, suele ser gente rara, alejada interiormente del mundo real (de nuestro mundo real). No se sabe muy bien si nacieron así y por eso han acabado delante de la pantalla de un ordenador (o engullidos por él), o si ha sido el ordenador el que les ha fundido los fusibles.

Pero 'Mr. Robot" no es una serie de hackers exactamente, aunque su prota, Elliot, lo sea, y uno realmente bueno.

El poder lo tiene quien tiene el dinero (¿os acordáis de 'El club de la lucha'?). Ese es el enemigo. Hoy, el enemigo son las megacorporaciones y una de las más poderosas en esta serie es Evil Corp. Bueno, en realidad no se llama así pero Elliot le ha cambiado el nombre y su mente ya ni lee ni oye el nombre real. Y si él no lo hace, yo tampoco. Elliot odia a Evil Corp, tiene sus razones, e indirectamente trabaja para ella. En esta serie, el mal tiene CIF.

Pero 'Mr. Robot' no es una serie antineoliberal/anticapitalista, no exactamente, aunque su prota, y algunos de sus "amigos" lo sean.

Elliot tiene algo que decir. Tiene una opinión y es una opinión que muchos llamarían antisistema. En Elliot y en los miembros de la FSociety (allí encontramos a Mr. Robot, a Christian Slater) reconocemos a otros muchos personajes y organizaciones, reales y de ficción, que trataron de enfrentarse al poder: V, en V de Vendetta, Neo contra las máquinas que nos esclavizan en Matrix, Anonymous o algunos de los autores de las filtraciones más conocidas de estos años.

Pero 'Mr. Robot' no es una serie antisistema, al menos no exactamente, aunque en ocasiones pueda parecerlo.

'Mr. Robot' es una serie sobre un chaval algo tocado que quiere venganza, que tiene las herramientas para poder llevarla a cabo y a un grupo de hackers a su lado que se ha impuesto una misión: reiniciar un sistema que creen injusto y desequilibrado.

(O sea, que sí es una serie de hackers, antisistema y anticapitalista. Bueno, vale, sí, también, pero no solo. No exclusivamente).

A Elliot lo interpreta Rami Malek, secundario al que recordaréis de 'The Pacific', con una mirada de colgado que le viene que ni pintada para este papel. Slater, aquí Mr Robot (aclaro que no es un nombre real... es un apodo, un nick, el nombre de guerra del jefe de la FSociety), puede haber acertado por fin con una serie después de una racha de cancelaciones (y con razón): 'My Own Worst Enemy', 'The Forgotten', 'Breaking in', 'Mind Games'. Aparte de los amigos de Elliot, de sus compis de curro y de la tribu de Mr Robot, casi todos caras poco conocidas, reconoceréis al jefe del prota, Michel Gill, por su paso por 'House of Cards'.

Su creador es casi un novato, Sam Esmail ('Comet'), pero si la serie no es flor de un día, es posible que tengamos a un nuevo crack de la tele y el cine delante de nuestras propias narices. Por lo pronto ya ha conseguido que le prestemos atención. Y no solo por el mensaje revolucionario que se desprende de cada línea del guion. Me quedo con ella por el personaje de Elliot, que nos cuenta en off lo que pasa por su cabeza, su extraña cabeza, por el plan de Mr. Robot y su tribu de friquis, por el personaje odioso y trepa de Evil Corp que nos recuerda a más de uno que nos hemos cruzado en la vida real, por la camella y amiga, por la rubia medio boba y su novio gilipollas, por la psiquiatra que a veces acierta...

En fin, ya me diréis cuando la probéis. Por lo pronto es un SÍ. Tiempo habrá de que los guionistas la caguen. Espero que no.