Google+ Críticas en Serie: Constantine

sábado, enero 31

Constantine

El cómic está en racha. Marvel y DC copan las carteleras de cine y las cadenas de televisión. Ahora, otro personaje de DC, creación de Alan Moore, ha llegado a la tele. Constantine se define a sí mismo como "maestro de las artes oscuras" y, casi por designación divina, le ha tocado arremangarse para salvarnos de la llegada de la oscuridad (la Oscuridad) que está extendiéndose con fuerza por nuestro mundo. Veremos qué tal se le da. La serie no consiguió segunda temporada.

Constantine
2014-RIP

John Constantine, el chulesco mago/exorcista/cazademonios inglés con pinta de no tener ni media hostia y personaje protagonista del cómic Hellblazer, ha llegado a la NBC. Otro personaje de cómic que consigue serie propia. Lo difícil, claro está, no es conseguir serie, sino que no te la cancelen. En su arsenal mágico quizá encuentre algún hechizo que le salve de la quema. Se aceptan apuestas.

En 2005 se intentó hacer algo con Constantine en la peli del mismo nombre que protagonizó Keanu Reeves. En mi recuerdo no consta que me dejara demasiado impresionado. Habrá que hacer un revisionado para ver qué tal ha envejecido.

Para quien no sepa nada de Constantine, os resumo: el mundo está lleno de espíritus, demonios y demás seres que la mayoría de los mortales ni podemos imaginar que existan. Entre ellos, por supuesto, hay ángeles que trabajan para el creador, demonios que poseen niños y seres indescriptibles que se alimentan del miedo. El prota está muy puesto sobre estos temas, lleva mucho tiempo enfrentándose a esos seres malignos. Se sabe muchos trucos: domina decenas de hechizos, runas protectoras y posee unos cuantos artilugios mágicos que le ayudan en su misión. Ahora, cuando empieza la serie, los casos se le empiezan a multiplicar: parece que el nivel de Oscuridad está subiendo. Algo (malo) está pasando. El Mal está cogiendo fuerza y cosas que antes no sucedían o no tan a menudo se dan cada dos por tres.

Constantine no está solo en su misión. Tiene a Chaz, un amigo al que le cuesta morirse, y el consejo interesado de un ángel, Manny. Al poco de arrancar la serie se suma al grupo a Zed, una chica que oculta su pasado y que tiene dotes clarividentes. Es como una becaria de lo paranormal, ya que ayuda a la vez que aprende, y no cobra.

La serie arrancó con muy mala pinta. De hecho, vi el piloto y la taché de mi lista. Lo mejor era (y es) el personaje/actor protagonista, Matt Ryan, que va haciéndose más creíble conforme avanzan los capítulos. El hecho de que en el papel del ángel Manny estuviera el lostie Harold Perrineau, alias Michael, fue una de las razones para no seguir con ella (no sé, me cae mal). Los efectos especiales fueron otra: me parecieron penosos. Como pasa a veces, un día que no tenía nada que hacer (y al ver que no la habían cancelado), la retomé.

Tras el piloto, hubo cambios. El personaje femenino, que en el primer episodio parecía que iba a ser permanente, se fue y llegó otro, el mencionado Zed. encarnado por Angélica Celaya. Empezaron a darse episodios interesantes, siempre en torno a la temática demoniaca, y apuntando a lo ya dicho, a esa oscuridad creciente que augura complicaciones para los personajes. La serie, por ahora, salta de trama autoconclusiva en trama autoconclusiva, con una historia principal todavía en estado latente pero que siempre está presente.

Como siempre sucede en estos casos, surgieron críticas desde los lectores del cómic. El Constantine de la serie no es un calco del personaje de Alan Moore pero trata de parecerse en lo importante. Cierto que no lleva un cigarrillo pegado a la mano todo el tiempo, pero por lo menos no le han quitado el vicio (uno de tantos).

El prota es un tipo que puede caer mal, lleno de traumas que no le dejan en paz, manipulador consciente, egoísta y algo gafe (parece que atrae los problemas). Ya solo por eso es un personaje atractivo. No es el bueno al uso. Es de los que se resiste a cumplir con su misión y acaba jugándose la vida a lo tonto, y dejando varios muertos a su paso, a veces, muchas, gente de su propio bando.

En fin, una serie para pasar el rato, no apta para aquellos que lo pasen mal viendo sangre, seres deformes y posesiones infernales. Os dejo el tráiler para que le echéis un vistazo, aunque ya habréis leído que no se ganó la renovación para una segunda temporada (siempre queda la posibilidad de la repesca).