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miércoles, diciembre 4

Hostages

De vez en cuando nos colocan una serie que nos venden como drama pero que, de tan mala, acaba siendo una comedia. Por los actores y la producción esta que traigo hoy no tendría por qué entrar en esta categoría, pero es así. Siguiendo los pasos cutres de 'The Following' aparece la divertidísima 'Hostages'. Si queréis echaros unas risas, con esta serie las tendréis aseguradas (aunque esta no sea la intención de sus creadores, claro).

Hostages
2013-2014

Hay que operar al presidente de los Estados Unidos y la elegida es la doctora Sanders. Qué responsabilidad. La vida del hombre más poderoso sobre la Tierra está en sus manos. Entonces llegan unos tipos y la secuestran en su propia casa, junto a su marido, hijo e hija, y amenazan con cargarse a todos si no mata al presidente durante la operación.

Este es el arranque de 'Hostages', un planteamiento tan potente como inverosímil. Solo el hecho de que la doctora que va a operar al presidente no tenga ningún tipo de protección/vigilancia por parte de alguno de los servicios secretos de los USA ya hace que este comienzo se caiga por su propio peso. Empiezan las risas.

Y me fastidia, porque Toni Collete, la doctora, me encanta como actriz. Su 'Boda de Muriel' y el multipapel protagonista en 'United States of Tara' son para recordar. Pero ahora ha caído bien bajo. En 'Hostages' su marido, Brian, es un conocido de 'Damages', Tate Donovan; y el secuestrador jefe, Duncan Carlisle, es Dylan McDermontt, al que vimos en 'Dark Blue' y 'American Horror Story'.

Entre los secuestradores reconocemos a Kramer, interpretado por Rhys Coiro, un ex 'Entourage', a Archer, el papel de Billy Brown, al que podemos ver también en 'Sons of Anarchy' y al que vimos en 'Lights Out', y a Sandrine, el papel de Sandrine Holt ('House of Cards'). También reconoceréis a una veterana, la primera dama, encarnada por Mary Elizabeth Mastrantonio ('The Abyss') y a quien interpreta a su hermana, Joanne Kelly, la prota de 'Warehouse 13'.

La trama, que podría acabar pronto (consiguen su objetivo/los pillan con las manos en la masa), se va enredando... como no podría ser de otra manera. Poco a poco vamos conociendo quién maneja los hilos, cuáles son los intereses de unos y otros en el complot contra la vida del presidente Kinkaid (James Naughton), quiénes son los malos de verdad, los malos a la fuerza y los malos a tiempo parcial, que de todo tipo hay. En el proceso, nos daremos cuenta de que lo imposible aquí es muy probable y que lo poco probable aquí es cosa hecha.

Es la magia de la televisión, algo que todos usan pero que si se fuerza demasiado acaba convirtiendo un drama conspirativo en una comedia involuntaria de trama ridícula y actuaciones malurrias. Ni los actores se creen lo que están haciendo. Tanto es así que no hay capítulo en el que no le pida a los guionistas (telepáticamente) que se carguen a alguno de la familia (o a todos, si tienen un día generoso).

A su productor, Jerry Bruckheimer, que colecciona aciertos ('CSI', 'Piratas del Caribe') y fracasos ('Eleventh Hour', 'Dark Blue', 'The Forgotten') a partes iguales, le ha tocado esta vez la pajita más corta. Es de suponer que no renovarán la serie, pero nunca se sabe: que 'The Following' sirva como ejemplo. Si le dan otra temporada, me alegraré mucho porque me he hecho fan y quiero que el secuestro dure muchos años, hasta el absurdo y más allá.

Ya sabéis, comedia camuflada de la buena, con acción, sangre, disparos, llantos y tensión constante. Muy completa. Ya me contaréis si la añadís a vuestra lista de comedias del año.