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jueves, julio 11

Defiance

No falla. Cada año tenemos una serie del género de ciencia ficción que nos venden como lo mejor de lo mejor y que luego se va desinflando. Y no dudo de las buenas intenciones de sus creadores, que parecen querer hacer algo decente y con futuro. La idea no es mala: un futuro postapocalíptico en el que los humanos conviven con extraterrestres. Su desarrollo es lo que hay que discutir. La serie no superó la tercera temporada. Era de esperar.

Defiance
2013-2015

Siempre pico. Es lo que tiene ser un fan del género. Me encanta que alguien se imagine un futuro y me lo cuente con pelos y señales. ¿Qué pasaría si un grupo de distintas especies extraterrestres llegaran a la Tierra y acabaran compartiendo planeta con los humanos en una dudosa armonía? Es una buena idea. De hecho, podría ser el futuro de lo que sucede en 'Falling Skies', sólo que en 'Defiance' no vivimos la guerra sino lo que vendría tras ella, la paz inestable, la convivencia de varias especies, cada una con sus costumbres, reglas y manías, los problemas del día a día en lo que un día fue una gran ciudad norteamericana.

La ciudad-estado en la que transcurre la serie es Defiance, antes conocida como Sant Louis, de la que tan sólo reconocemos el Arco Gateway, que milagrosamente sobrevivió a la guerra. El futuro que se nos presenta en realidad es bastante cercano: los mayores todavía recuerdan los tiempos previos a la llegada de los extraterrestres. En la Tierra, convive la tecnología que conocemos con la que han traído los Votans, que es como llaman genéricamente al colectivo extraterrestre. La tecnología y las costumbres.

En Defiance hay aliens de todas las formas y colores: los asalvajados Irathient, una especie de tribu que recuerda un poco a los indios norteamericanos; los elitistas y refinados Casti, una especie odiada y respetada al mismo tiempo que gusta de darse continuos baños en familia; los Indogene, que dan el perfil del alien inteligente y tecnológicamente avanzado; los Liberata, enanos peludos casi siempre siervos de otras especies; los Sensoth, que recuerdan a los wookies de Star Wars; y alguna más que nos iremos encontrando.

En Defiance el poder lo ostentan los humanos, aunque en el consejo de la ciudad hay algunos Casti, los más políticos entre los Votans junto a los Indogene. Al frente se encuentra la alcaldesa Amanda Rosewater, interpretada por la actriz Julie Benz ('Dexter', 'No Ordinary Family'), que tiene siempre enfrente al casti Datak Tarr, Tony Curran en la vida real (´Los Pilares de la Tierra'). La historia empieza cuando a Defiance llegan dos extranjeros, el humano Joshua Nolan, que pronto firmará como sheriff de la ciudad, encarnado por Grant Bowler ('True Blood'), y su hija adoptiva, una irathient muy rarita y antisocial, Irisa, el papel de Stephanie Leonidas ('Whitechapel'). De primeras hay otros tres personajes de peso en la serie: el dueño de las minas, Rafe McCawley, el personaje de Graham Greene, al que recordaréis por su papel en 'Bailando con lobos', película por la que estuvo nominado al Oscar, y por su papel en 'La Milla Verde'; la mujer de Datak, Stahma, interpretada por Jaime Murray ('Dexter', 'Spartacus', 'Hustle'); y la excaldesa, Nicky, el papel de Fionnula Flanagan (la ama de llaves de 'Los Otros'; 'Brotherhood').

La convivencia o, más bien, las tensiones que surgen casi día tras día son la trama de arranque de esta serie. Los Casti se llevan mal con todo el mundo, los irathient son unos salvajes que se buscan enemigos, los humanos son... humanos y también la lían parda, claro. Las tramas más superficiales y públicas son el enfrentamiento político entre Datak y Amanda por el poder de la ciudad y el interés de la República de la Tierra (el poder organizado más cercano) por quedarse con Defiance. Pero la verdadera trama, y la más interesante, es la que se va destapando con el paso de los capítulos y que tiene como centro al personaje de Irisa y a las minas de la ciudad.

La serie tiene todos los ingredientes y la intención de convertirse en una serie de culto friqui: la variedad de especies, que además hablan en muchas ocasiones en su propio idioma (para los casti y los irathient se han creado idiomas completos), la gran cantidad de personajes, de costumbres y rituales de cada especie, el intento de tocar temas poco habituales en estas series (sexo, lesbianismo, religión)... Está claro que sus creadores quieren conseguir llegar al corazón del friqui, que dentro de unos años la gente se disfrace de casti o de indogene, que hablen sus idiomas, que se organicen convenciones sobre la serie, se rueden películas, etc. Tan claro lo tienen que han creado un juego que se estrenó al mismo tiempo que la serie con la idea de que el desarrollo de ambos productos sea paralelo. Sólo hay que ver la web, en la que serie y juego comparten protagonismo.

Esa es la idea, y es posible que ya tenga sus seguidores, seguro que sí, pero a mí, si os soy sincero, me sigue pareciendo cutre. El tiempo dirá si llega a trascender o si se queda en un intento fallido más de darnos una serie de ciencia ficción que no podamos olvidar. (La serie fue renovada para una tercera temporada. Yo aguanté la primera y me rendí. No obtuvo la cuarta.)



(Entrada Actualizada: 17/10/2015)