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sábado, febrero 23

The Americans

De toda la vida los malos de las pelis eran los rusos. Luego pasó la Guerra Fría y pasaron de moda. Pero ahora algo ha cambiado porque esos espías tan grises, con ese acento raro, tan violentos, fríos y radicales han vuelto para ser los protagonistas de la historia. Incluso se han vuelto majos. 'The Americans' es una de las grandes desconocidas y merece ser vista. Con su quinta y sexta temporada se cerrará su ciclo.

The Americans
2013-

Recordad (los que seáis mayores), imaginad el resto, la época Reagan: el mundo en tensión por el enfrentamiento ideológico-económico-militar entre los EEUU y la URSS. La Guerra Fría lo era todo. También en el cine. A cuántos rusos habrá matado James Bond (vale, sí, es británico). Por esos años los rusos espiaban mucho a los norteamericanos, y viceversa (ahora también lo harán, pero dan menos miedo). No podían dejar de espiarse. Y siempre estábamos al borde de la Tercera Guerra Mundial. Conseguir información del enemigo era vital. Todo centro de inteligencia que se preciara de serlo soñaba con introducir espías en el país enemigo de tal manera que nadie llegara a saber jamás que lo eran. Agentes que se hicieran pasar por ciudadanos respetables, como los protagonistas de 'The Americans': son la familia perfecta americana sólo que son rusos y además espías de la KGB.

La familia Jennings.
La serie sorprende desde el principio. Visualmente hasta recuerda a las que se emitían en esa época. Todo está perfectamente diseñado para que veamos cómo eran los Estados Unidos en los años 80. Los Jennings son una familia ejemplar. Phillip trabaja en una agencia de viajes. Elizabeth, además, cuida de sus dos hijos, Paige y Henry, que no se imaginan que sus padres dejaron la madre Rusia para hacerse pasar por un matrimonio de americanos quince años atrás y trabajar como espías para su país. Para los niños, la familia no puede ser más estadounidense. La pareja realiza las misiones que les son encomendadas y llevan una doble vida que no ha calado de la misma manera en él que en ella. Digamos que Phillip se ha americanizado un poco mientras que ella es una rusa de pies a cabeza. No olvida por qué está allí.

Enfrente tienen al agente de contrainteligencia Stan Beeman, que ha pasado unos años infiltrado en un grupo neonazi, y que vuelve de su misión para recuperar el tiempo perdido con su familia, casualmente como vecinos de los Jennings (demasiada casualidad, sí, pero da mucho juego).

La serie empieza titubeante pero entre el tercer y cuarto capítulo vemos que se puede convertir en algo grande. No sólo nos cuentan cómo podría ser el trabajo de unos espías y de quienes tratan de atraparlos, sino que vemos lo difícil que puede ser para la vida de los personajes. Por un lado, la pareja rusa, que han mantenido durante años la fachada de matrimonio feliz delante de todos. Y, por otro, el matrimonio Beeman, que vive un reencuentro difícil tras la vuelta de Stan de su misión tan dura. También vamos conociendo el pasado de los personajes con flash-backs de sus años mozos en Rusia. Al mismo tiempo, somos testigos de cómo transcurre la historia (una versión ficticia de la misma, claro) en esos primeros años 80. Por ejemplo, en el cuarto capítulo, el intento de asesinato del presidente, que llevaba poco más de dos meses en el poder, se convierte en el eje de la trama.

El agente Beeman.
Para dar vida a los personajes, la FX ha fichado a más de una cara conocida. Para el papel de Elizabeth tenemos a Keri Russell, la prota de 'Felicity'. De Phillip hace Mathew Rhys, un eterno de 'Brothers and Sisters'. En el papel del agente Beeman, nos encontramos con Noah Emmerich, al que siempre recordaremos por su papel en 'El show de Truman' y al que vimos fugazmente en 'White Collar'. Una secundaria de honor es Claudia, la jefa de los espías en los USA, interpretada por Margo Martindale, la inolvidable Mags Bennett de 'Justified'.

La vuelta de la moda de las series de espías quedó oficialmente confirmada con 'Homeland' y ahora llegarán producciones que traten de subirse a esa ola. La mayoría serán intentos fallidos. A 'The Americans' la podemos poner en la columna de los aciertos.

Después de la cuarta temporada, la FX la renovó para dos más, que serán las últimas, un margen más que suficiente como para cerrarla bien. No hay excusas para los guionistas.

'The Americans', en mi opinión, es una de esas series de las que se habla poco, que no ve mucha gente, quizá por eso mismo, pero que debería. Si no estáis con ella, os estáis perdiendo una de las más notables de estos años.