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sábado, 16 de febrero de 2013

House of Cards

Cuando supe que Kevin Spacey protagonizaría la adaptación de la británica 'House of Cards' me entró una cosilla por dentro que no se puede expresar con palabras. Spacey es uno de mis actores favoritos y con su papel en esta serie ha confirmado lo que ya sabíamos: que es un crack. Netflix (que quiere ser HBO pero en streaming) ha emitido del tirón los trece capítulos de la temporada. Todavía estoy con ella, pero no he podido esperar para traerla al blog. Esta cadena-plataforma ya está preparando una segunda temporada.

House of Cards
2013-

La política y sus alcantarillas. La imagen que nos venden, ideal, pulcra, ejemplificadora, y las trampas, zancadillas y manipulaciones varias que hay detrás del colorido de las banderolas. La venganza de un eterno de la política que ve cómo lo dejan a las puertas del cargo esperado. El manipulador manipulado y traicionado que no se va a quedar cruzado de brazos. Esa es la política que vemos en 'House of Cards', la política sucia, rastrera, y ese es el protagonista, el congresista Francis Underwood, que se decide dar un golpe sobre la mesa (o más bien debajo de la mesa).

Al lado del personaje de Kevin Spacey (con dos Oscar, por 'Sospechosos habituales' y por la gran 'American Beauty') está su mujer, su fiel escudera, Claire, interpretada por Robin Wright ('La princesa prometida', 'Forrest Gump'), que vuelve a la tele en serio tras la mítica 'Santa Bárbara'. Este par de actorazos se enfundan sus personajes, odiosos y atractivos al mismo tiempo, para jugar en ese castillo de naipes político, su hábitat natural, donde ellos se manejan mejor.

Como siempre, la política va de mano de la prensa, y representando al periodista interesado, que se deja utilizar porque le conviene, tenemos a Zoe Barnes, la trepa sin aparentes escrúpulos, el papel de Kate Mara ('American Horror Story'), que es una herramienta más en manos del congresista, como el débil Peter Russo, el congresista que está dispuesto a lo que sea por tal de mantenerse o ascender, encarnado por Corey Stoll ('Midnight in Paris').

Netflix ha presentado sus credenciales y pide un sitio en el olimpo de la tele. Es una cadena de televisión en internet (más bien una plataforma de venta en streaming) pero la calidad de la serie quiere estar al nivel de las mejores producciones de la HBO. Para ello no sólo ha ido sobre seguro con los actores y el guion, también ha invertido en la dirección. Al frente de la serie como productor, y de los primeros capítulos como director, está David Fincher ('La red social', 'El club de la lucha', 'El curioso caso de Benjamin Button', 'Seven'). Telita. Y no sólo él, que algún capítulo dirige Joel Shumacher ('Veronica Guerin', 'Asesinato en 8 mm'). Si con esta serie no se hacen un sitio, mal vamos.

'House of Cards' está mucho más cerca de la oscuridad de la malograda 'Boss' que de la claridad optimista de 'El Ala Oeste'. Es puro cinismo político, la amoralidad, que se hace más patente con las confesiones a cámara que hace el protagonista (como en 'House of Lies'), una manera de ganarse al espectador y enfangarlo, de hacerle cómplice de las maniobras, casi todas deleznables, que ejecuta en cada capítulo para conseguir su objetivo; y encima, con esa media sonrisa en la cara que se te acaba contagiando.

Sin haber visto todavía el desenlace, la recomiendo sin peros, que suele haberlos. Si la acabáis antes que yo, ya me diréis qué os parece. En cuanto la termine, pasaré por aquí para dar mi humilde veredicto, pero muy mal tiene que hacerlo para hacerme cambiar de opinión. Es una serie que no se puede dejar pasar.

Visto el final, todavía la recomiendo más.




1990-1995

Como decía al principio, 'House of Cards' es un remake/adaptación de una serie británica. Su origen es la miniserie del mismo nombre producida por la BBC en 1990. Esta a su vez se basa en el libro escrito por Michael Dobbs en 1989, que posteriormente publicó dos partes más para formar así una trilogía, convertida por la cadena en una trilogía de miniseries. La segunda parte fue 'To Play the King' (1993) y la tercera 'The Final Cut' (1995), las tres conformadas por cuatro episodios cada una. Curiosamente, 'House of Cards' también fue dramatizada en la cadena de radio de la BBC.

El actor que interpretó al protagonista (aquí Francis Urquhart), Ian Richardson, ya fallecido, también protagonizó las secuelas, y se llevó un BAFTA y dos nominaciones por su trabajo en la saga.

Michael Dobbs, el creador de todo esto, es un político británico que actualmente sigue ocupando su escaño en la cámara alta del parlamento británico, en las filas del partido conservador, a la vez que es un reconocido escritor de best-sellers.