Google+ Críticas en Serie: Birdsong

viernes, febrero 10

Birdsong

De vez en cuando me trago alguna miniserie extremadamente pastelosa, llena de primeros planos con gestos de dolor romántico, vital, insoportablemente dolorosos. Lo raro que es que lo confiese en el blog. Por una vez, haré una excepción, todo porque la miniserie (muy mini, tiene tan sólo dos capítulos) es inglesa, tiene caras conocidas y está ambientada en la Primera Guerra Mundial, que no es como ver 'Band of Brothers' pero calma algo el ansia.

Birdsong
2012

Esta microserie de dos capítulos es la adaptación de la novela del mismo nombre escrita por el escritor inglés Sebastian Faulks, que cuenta la historia de un oficial británico antes de la Primera Guerra Mundial y durante la misma. 'Birdsong' es un dramón de los gordos, una historia de amor y de guerra con un protagonista especialista en poner caras dramáticas y aguantarlas durante mucho tiempo.

La serie va saltando entre dos periodos de tiempo. El primero, en 1910, cuando el protagonista, Stephen Wraysford, pasa un verano en Amiens y conoce a Isabelle, una mujer casada que está de muy buen ver. El segundo, el presente del personaje, transcurre durante los años de la Gran Guerra, cuando esa relación parece acabada y no sabemos exactamente por qué. Ambos momentos se van desarrollando paralelamente hasta conocer ambos finales: el final de lo que sucedió en 1910 y el final de verdad, tras la guerra.

Los actores son bastante conocidos. El papel de Stephen corre a cargo de Eddie Redmayne, al que vimos en 'Los Pilares de la Tierra'. La actriz francesa Clémence Poésy (sale en las dos últimas pelis de 'Harry Potter') interpreta a Isabelle. También nos encontramos con un secundario que muchos tendrán fichado por 'Game of Thrones' por su papel de Benjen Stark, Joseph Mawle, y que aquí interpreta a Firebrace, uno de los mejores personajes de esta miniserie.

La serie cuenta una historia no demasiado original pero que sucede durante un periodo interesante de la historia. Podemos ver las trincheras británicas, la muerte que llega sin avisar y a muchos soldados pasándolo mal. En la serie los sentimientos están a flor de piel, tanto en la parte romántica como en la bélica. Todos los personajes los muestran de una u otra forma y la cámara se detiene, a veces hasta el hartazgo, en esos planos. Se exprimen los gestos, las miradas y nos los plantan en la pantalla hasta casi ahogarnos con ellos. Pero es que es un dramón y no van a tratar de ocultarlo a estas alturas de la historia. Además de amor y guerra hay una historia de amistad, la del prota con Firebrace, que es de esas amistades que surgen entre hombres callados, una amistad de gestos, no de palabras.

La serie no es un pelotazo pero sirve para echar el rato y transportase durante unas tres horas a esos años tan duros, mucho más duros para el protagonista, que está abonado al sufrimiento.