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sábado, septiembre 3

House

Está claro que algún día será su último día, pero sé que se me va a hacer difícil dejar de ver a este hombre y los efectos de su personalidad en la gente que le rodea. No soy de series de médicos. Si buscáis, encontraréis pocas en el blog. Ni 'Anatomía de Grey' ni 'Urgencias' ni nada por el estilo. Si veo una serie de médicos es porque tiene algo distinto. 'House' lo tiene, o lo tenía, según sus seguidores más críticos, porque a toda serie le llega el momento de ir cerrando y dejar un bonito cadáver, aunque nos duela su marcha. (Y así ha sido, pues tras la octava temporada, nos ha dejado para siempre.)

House
2004-2012

Más que una entrada normal del blog, esta es más bien un homenaje. Será raro, yo diría que increíble, que alguien levante la mano y diga "pues yo jamás he visto 'House'". Rarísimo. Ya sea un capítulo suelto o incluso alguna temporada, casi todo el mundo conoce a 'House' y a su pequeña tribu de médicos que lo siguen haga lo que haga, con esa mezcla de amor y odio que casi todos le profesan en mayor o menor proporción.

La serie es el personaje, claro. Al principio, cuando lo conoces, te gusta por la novedad: qué tío más cabrón y a la vez tan genial. Luego te fijas en los casos médicos que se proponen. Al cabo de un par de temporadas eso es lo de menos y vuelve a quedar el personaje y su relación con el resto del reparto. Las tramas médicas quedan en un segundo plano, son una simple excusa para ver qué hace House, cómo se las arregla para encontrar el diagnóstico correcto, cuánto es capaz de arriesgar, cómo maltrata a sus subalternos, a sus amigos, a los pacientes, a todo el que le rodea, aunque en el fondo tenga algo de buena persona, muy en el fondo, algo que saca a veces, pocas, para demostrarnos que además de un tirano con diversos traumas mentales tiene algo de humanidad.

A Hugh Laurie lo habíamos visto poco hasta que triunfó con esta serie.En su día nos lo encontramos en un capítulo de 'Friends', ese episodio mítico en el que Rachel vuela a Londres para evitar la boda de Ross, y Laurie viaja sentado al lado de ella y hablan un buen rato. También apareció brevemente en la primera temporada de una de mis favoritas, 'Spooks'. Pero no hizo nada relevante durante sus primeros treinta años como actor de cine y televisión. Nada que se pueda comparar con 'House', puntualizo. La fama le llegó tarde pero apareció con fuerza y, además de un sueldo millonario por su trabajo, ya tiene un par de merecidos Globos de Oro en las vitrinas. También tiene dolor de espalda, de andar con el bastón, y con esa excusa lleva algún tiempo amenazando con dejar la serie y dejarnos sin nuestro médico destroyer favorito.

Al comenzar la serie en 2004 el nombre más conocido era el de Robert Sean Leonard, uno de los jóvenes de 'El club de los poetas muertos'. Aquí encarna el papel de Wilson, el amigo sufridor, el único amigo que a pesar de todo sigue soportando a House. A nadie se le escapa el parecido de los personajes con los de Doyle, Sherlock Holmes y Watson. Shore, el creador de la serie, no oculta que se inspiró en los míticos personajes a la hora de crear a House y Wilson. Además, a lo largo de la serie se ven muchos detalles que recuerdan a Holmes: como éste, House toca un instrumento, también cae en una adicción, lleva bastón... La tercera pata es la doctora Cuddy, la directora del hospital, interpretada por Lisa Edelstein, y es uno de los puntos débiles de House.

Aparte tenemos a los médicos que forman equipo con House, y no han sido pocos. Algo curioso en esta serie es que llegado un punto, algunos personajes principales pasaron a ser secundarios. Esto no es nada habitual en una serie: lo normal es simplemente desaparecer. En los siete años que lleva la serie se han ido agregando nombres y alguno se ha ido. Los más estables en la serie han sido Foreman, el personaje de Omar Epps, y Chase, el papel de Jesse Spencer. La siguiente más veterana, por nombrar a una de las doctoras, es Cameron, el personaje de Jennifer Morrison (ahora en 'Cómo conocí a vuestra madre').

La serie entrará este año en su octava temporada, no sabemos si última, y espero que sea una de las que merece ser recordada. Hemos vivido muy buenas temporadas y otras no tan buenas, pero, aunque algunas historias flojeen y estemos algo cansados de ver enfermedades rarísimas y diagnósticos diferenciales salpicados con los piques de los distintos personajes, House siempre está a la altura.