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jueves, 3 de febrero de 2011

Shameless

Otro remake de una serie inglesa de los que, como 'The Office', se ha hecho un sitio entre nosotros. Comienzo admitiendo que no he visto la original, que tiene fama de buena y por eso es, digo yo, que se han encargado los americanos de versionarla. Tras ver lo emitido de la yanqui, la recomiendo, y mucho, a los lectores de Críticas en Serie. La serie ha sido renovada para una cuarta temporada que llegará en enero de 2014.

Shameless
USA
2011-

Como digo, no he visto la inglesa, y seguro que sus fans preferirán la original. Suele pasar. Te cambian las cosas y no es lo a lo que estás acostumbrado... de decir que es distinto a decir que es peor hay sólo un paso. En este caso no puedo juzgar. Pero partiendo de cero y sin saber más de lo que he visto, me parece todo un descubrimiento. Empecemos por el argumento.

La serie gira en torno a la familia Gallagher, una familia desestructurada, a ratos disfuncional y realmente especial que vive en un barrio deprimido de Chicago: sin madre, con un padre borracho y una hija que hace de madre de un montón de niños, sus hermanos, mayores para su edad por las experiencias vividas, por la necesidad, que viven con lo justo, más bien que sobreviven, pero que a pesar de todo siguen adelante. Podría ser una serie familiar, para todos los públicos, pero no lo es, porque no se cuenta lo de siempre ni se esconde lo socialmente feo, lo irreverente o lo políticamente incorrecto. Se muestra lo complicado que es ese tipo de vida, aunque con esperanza, positivamente. Se enseña el sexo, sin taparlo con la cortina para que sea para todos los públicos, se muestra la dureza de la vida, y la poca vergüenza que se tiene o se ha de tener a veces si se quiere salir airoso de ciertas situaciones.

Frank es el padre, al que vemos más tiempo durmiendo la mona que interviniendo en la vida de su familia. Lo interpreta el genial William H. Macy ('Fargo', 'Magnolia', 'Urgencias'). A su cargo tiene seis hijos. La mayor, Fiona, es la verdadera cabeza de familia, la que apechuga con todo. El papel lo interpreta Emmy Rossum, nominada al Globo de Oro por su papel en 'El fantasma de la ópera'. Tras ella, los dos hermanos adolescentes, Ian y Lip, muy cercanos entre sí: comparten habitación, tienen una edad similar y se entienden perfectamente. Ian (Cameron Monaghan; 'Malcolm') trabaja en una tienda de comestibles; Lip (Jeremy Allen White) es al que se le da bien estudiar y lo aprovecha para dar clases o presentarse a exámenes en nombre de otros. Después llega Debbie, la pequeña, a veces muy niña y otras con ideas de adulto. El penúltimo es Carl, un niño destrozacosas. Disfruta derritiendo sus muñecos en el microondas con la idea de fusionarlos y crear un nuevo superhéroe. Y al final, aparece Liam, el casi bebé, hijo de la madre y de un hombre que seguro no es Frank (el niño es mulato). Junto a la familia encontramos a sus dos vecinos y amigos, Kevin y Verónica.





La serie está llena de escenas memorables, frases para recordar y situaciones que te hacen engancharte rápidamente a esta peculiar familia. Sirva como ejemplo una escena del primer capítulo en la que los hermanos Ian y Lip están en casa de una amiga y ella, bajo la mesa, le está haciendo una mamada a Ian, con la madre de ella dando vueltas por allí (que por cierto, es Joan Cusack), ajena a todo, hasta que el padre aparece y se agacha para recoger algo que se había caído, y ve a su hijita en plena faena... 'Shameless' está llena de momentos hilarantes mezclados con situaciones que contadas de otra manera serían más propias de un drama. Si toca pagar la electricidad y no hay dinero, que es lo habitual, es normal ver cómo cada hijo aporta lo que puede (que ha conseguido legal o ilegalmente), momento en el que Debbie le dice a Carl, que tendrá unos nueve años y no pone pasta, que ya es hora de arrimar el hombro, mientras la mayor añade a la botella de leche agua del grifo para inventar más leche, o recorta cupones de los periódicos robados a sus vecinos para tener descuentos en la tienda. Y mientras sucede todo esto, Frank, el padre, está tirado en el suelo, durmiendo la mona.

La serie viene avalada por siete temporadas (ahora en la octava) de la 'Shameless' británica, y ha sido llevada y desarrollada para la Showtime por Paul Abbot, el creador de la versión inglesa, con total libertad a la ahora de adaptarla para el público norteamericano.

Si continúa con el nivel de los primeros capítulos, estoy seguro de que se convertirá en una de las grandes.

(Entrada Actualizada: 29/01/2013.)

Shameless
UK
2004-

Como decía, todo esto viene porque en UK lleva años triunfando esta serie y alguien ha visto que puede repetir éxito en los USA y, por extensión, en todo el mundo (la repercusión que puede tener una serie, y no digo nada nuevo, siempre es mayor si viene del nuevo continente). 'Shameless' tiene unos cuantos premios en sus vitrinas, incluido un BAFTA a la mejor serie dramática en 2005.

En la serie inglesa Frank es David Threlfall ('What Remains'), un actor con un largo historial en el cine, tanto británico como americano, y en la televisión del Reino Unido. El resto de actores se han hecho más conocidos a partir de la propia serie. La familia Gallagher inglesa vive en un barrio ficticio de Manchester.

La serie inglesa se ha caracterizado por su irreverencia y por representar lo opuesto al puritanismo norteamericano que vemos en casi todas las producciones televisivas made in USA. Con 'Shameless' nos damos cuenta de la diferencia entre lo que se hace en UK y en USA. Lo extraño, y se agradece, ha sido ver cómo la versión americana trata de no perder ese punto inglés. No ha cedido (al menos por ahora) a la posible presión del público yanqui más conservador (lo contrario que ha pasado con la versión americana de 'Skins'). Veremos si dura o si acaba suavizando su contenido y se convierte en una serie del montón.

Por lo pronto las audiencias están con ella. Récord en un drama en la cablera Showtime: más de un millón de espectadores (pensad que 'Dexter' tenía medio millón en la primera temporada).