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jueves, enero 6

Hispania, la leyenda


Las series históricas son un clásico en la televisión española. Y poco se explota, para lo mucho que se puede sacar de los libros de historia. En esta ocasión viajamos a los tiempos de Viriato, con una serie que engancha, aunque tengamos que tragarnos mil y un fallos históricos. 'Hispania', cerró tras tres temporadas. Derivó en otra serie en forma de spin-off, 'Imperium', que aguantó poco en pantalla.
2010-2012

El éxito de 'Águila Roja' ha conseguido que las productoras españolas apuesten por series de época, a ser posible con espadas, que luce más. 'Hispania, la leyenda' (dejémoslo en 'Hispania') fue la apuesta de Antena3 tras finalizar su serie de éxito 'El internado', y las audiencias la acogió con ganas. 

Viriato y su gente.
El reparto de 'Hispania' tiene cierto nivel, sobre todo cuando hablamos de los personajes protagonistas. El número uno en calidad sin duda es Lluis Omar ('Los abrazos rotos'), que hace el papel del pretor Galba. A su interpretación no se le puede poner ningún pero. También destacan Nathalie Poza ('Lex', 'Todas las mujeres'), que interpreta a la mujer de Galba, y en el lado hispano, Roberto Enríquez ('Esencia de poder', 'Quart'), que hace de Viriato, y Juan José Ballesta ('El bola', 'Planta 4ª') en el papel de Paulo. La serie está llena de actores jóvenes con futuro en el cine y la televisión: Ana de Armas ('El internado'), Manuela Vellés ('Caótica Ana', 'Camino' y la reciente 'Retornos') y Javier Rey ('La chica de ayer'. 'Velvet') son los más destacables.


Lluis Omar es Galva.
La serie está inspirada en un hecho histórico: la ocupación romana de la península en el siglo II a. C. y la reacción de un héroe mítico, Viriato, un pastor lusitano que dirigió a un grupo de rebeldes contra el poder romano. Como la vida de este hombre no se conoce muy bien, los guionistas pueden tomarse y se toman muchas libertades a la hora de contar su historia.

Otra cuestión bien distinta son los errores históricos sobre hechos conocidos, muchos de ellos admitidos por sus creadores, que incluso los han permitido para dar más juego a la serie y hacerla más atractiva. Por ejemplo, en aquella época los romanos todavía no vestían de rojo uniformado ni se usaban estribos en los caballos. Su productor admite el fallo pero añade que es un error consciente. Se uniformó a los romanos para que la serie no pareciera cutre y se usaron estribos simplemente por la seguridad de los actores.

Ana de Armas, una esclava.
Con los nombres de los personajes hay para hacer un estudio pormenorizado. Los nombres de la época son poco recordables por los espectadores (Touto o Likinos, por ejemplo), en opinión de los creadores de la serie. Por eso podemos ver a una Helena (griego), un Darío (persa) o un Sandro (italiano medieval), totalmente fuera de lugar. A esto sumamos el error más obvio: en la serie los habitantes de la zona se llaman a sí mismos "hispanos", como si tuvieran conciencia de pertenecer a un territorio/pueblo llamado así, cuando lo que había eran tribus y cada una iba a lo suyo.

A pesar de los fallos históricos, la serie tiene razones para enganchar a los espectadores. Los romanos, poderosos y malvados, arramblan con los pobres hispanos, más primitivos, pero chocan con la rebeldía de unos pocos que se resisten. Así, Viriato se convierte en un Robin Hood/Curro Jiménez que, partiendo de una venganza personal, quiere echar a los romanos de allí, aunque la empresa parezca imposible. A la acción (una guerra de guerrillas) se suman las disputas dentro del bando romano entre Galba y su mujer y las disensiones en el pueblo hispano al que pertenecen los personajes. El miedo a enfrentarse a los romanos de unos junto al oportunismo avaricioso de otros se enfrenta al deseo de los más valientes (o temerarios) de liberar sus tierras de la tiranía del pretor Galba.

La serie está rodada en gran parte en exteriores. Las localizaciones están situadas en la provincia de Cáceres (La Vera). Este es un plus que la sitúa sobre otras muchas producciones españolas, algo que le hace diferenciarse de la mayoría, ya que lo más habitual es encontrarnos con series rodadas casi enteramente en estudio. Cuando se decide hacer una serie de este tipo la apuesta es alta, ya que suelen tener unos costes extra, no solo por rodar en exteriores, sino por el gasto en entre vestuario, atrezzo, construcción de escenarios, etc. Pero si se hacen medianamente bien es fácil tener enganchado al público. No en vano la serie tuvo una audiencia altísima: una media del 23,6% en su primera temporada (en torno a los 4 millones de espectadores por capítulo con algún pico de 5 millones).

Javier Rey.
Personalmente agradezco que las televisiones españolas apuesten por series de gran presupuesto, porque al final el dinero se nota en la pantalla: mejores actores, mejores equipos de rodaje, más medios y, al final, un mejor producto. Está claro que en España todavía no se pueden hacer megaproducciones al estilo de las que vemos en los USA, pero se están dando algunos pasos interesantes, cambiando la tendencia no sólo por el dinero invertido, sino por el cambio en las temáticas argumentales y la calidad de los repartos.

Esto no quiere decir que la serie sea algo revolucionario. Ni de lejos. Una vez quitamos el género, escenarios y la novedad del momento histórico elegido, los actores... y nos fijamos en el guion, vemos que las historias son el eco de otras mil veces contadas. Pero funcionan, y están bien "vestidas".

El intento de spinoff, 'Imperium', no pasó de la primera temporada.

En fin, que si os gustan las de romanos aquí tenéis una made in Spain.



(Entrada Actualizada: 09/09/2016)