Google+ Críticas en Serie: The Walking Dead

domingo, noviembre 21

The Walking Dead

La han vendieron bien y les ha salido redondo. Después de meses de campaña de marketing en internet, en televisión, con zombies por la calle en las principales ciudades del mundo, llegó la competencia de los vampiros listos, guapos y glamurosos: los zombies, lentos, feos y apestosos de 'The Walking Dead'. Un éxito, a pesar de que sus temporadas son bastante rutinarias hasta el giro final. Tanto es así que ya esperamos la séptima temporada. Y le ha salido otra serie.
2010-

Cuando la AMC dice de ponerse con algo, lo hace en serio. Sus triunfos están llegando uno detrás del otro y cuando dijeron que iban a adaptar los cómics que dan origen a la serie la idea de un fracaso o de una cutrez televisiva estaba descartada. Iban a hacer una serie de zombies y se lo iban a currar. Y así fue. Tanto, que a la semana de emitir el primer capítulo (con 5,3 millones de espectadores) la renovaron para una segunda temporada sin dudarlo. Y desde entonces han pasado siete años, que se dice pronto. Y si no estábamos hartos ya de muertos van y sacan 'Fear the Walking Dead'.

Particularmente yo soy de series y pelis de vampiros. En ellas, ellos son los protagonistas. Son como los humanos pero mejores. En una de zombies, estos engendros son prácticamente atrezzo en movimiento. Son trozos de carne que se arrastran, que individualmente no son difíciles de evitar y que tan sólo se convierte en una amenaza si te pillan por sorpresa (cosa rara) o vienen en manada. Es por eso que en 'The Walking Dead' los zombies (a los que no llaman "zombies" en ningún momento, por cierto) no son los protagonistas (y menos mal). Para eso tenemos otras series (mejores en muchos aspectos) como 'Les Revenants' o 'In the Flesh'. En 'The Walking Dead' los protagonistas son los supervivientes, claro, los humanos que todavía no han sido arañados, mordidos y por tanto convertidos en zombies, o comidos del todo por los walkers, como ellos los llaman. Los supervivientes y los escenarios, porque uno de los méritos de la serie, aparte del maquillaje de los muertos vivientes, es la recreación de un mundo desolado, destrozado, ocupado mayoritariamente por esas criaturas, en el que tienen que malvivir los humanos, que han perdido a sus familias, sus casas, su vida... y que tienen que buscar la manera de seguir adelante.

La historia se nos presenta desde el punto de vista de uno de los protagonistas, el policía que despierta en un hospital y que se encuentra en ese mundo post-apocalíptico de golpe, sin saber cómo se ha llegado a esa situación, sin saber dónde está la gente (la gente viva, si la hay), su familia, amigos, etc. Es un comienzo similar (¿demasiado parecido?) al de la peli "28 días después". La serie es un drama continuo, salpicado por momentos de acción y de eso tan propio de los seres humanos: recomponerse frente a las adversidades, por extremas que estas sean, usar su instinto de supervivencia a la vez que tratan de no perder lo que los separa de los animales (y de los zombies). Como es fácil imaginar, en estos casos los supervivientes son de lo más variado y acaban juntándose gente de muy distinta condición, preparación y carácter, lo que da mucho juego, provoca enfrentamientos, lo que sumado a la continua amenaza zombie, se convierte en un no parar.

Los papeles principales en el arranque de la serie son el del policía ya mencionado, Rick, encarnado por Andrew Lincoln ('This Life', 'Love Actually'); el compañero de este, Shane, interpretado por Jon Bernthal ('The Class', 'The Pacific', 'Daredevil'); o la mujer del primero, Lori, papel para el que recuperan a una ex 'Prison Break', Sarah Wayne Callies. El creador de la serie, Frank Darabont, guionista de películas como 'La milla verde', 'Frankenstein, de Mary Shelley', 'La niebla, de Stephen King' o 'Cadena Perpetua' (nótese su buena relación con Stephen King), como curiosidad, se trae consigo a Jeffrey DeMunn, un eterno secundario que le ha acompañado en, precisamente, las películas basadas en las novelas del prolífico escritor mencionado.

La primera temporada, con sólo seis capítulos, fue el prólogo de lo que ya es un éxito continuado que espera su séptima temporada. 

'The Walking Dead', siempre y cuando se tenga un estómago preparado para ver casquería de la buena, es una serie adictiva y recomendable pero se acaba haciendo cansina. Temporada tras temporada, la serie evoluciona con sus personajes, cambia de tercio, alternando fases de ritmo lento con otras extenuantes (las menos), en las que los enemigos (que no suelen ser los zombies) tratan de impedir que el grupo de protagonistas pueda llevar una vida más o menos tranquila. Pero es que en el nuevo mundo en el que les ha tocado vivir, no hay tiempo para el relax.

Sobrevivir los cambia a todos y ese cambio lo vemos paso a paso. Quien quiera hacer la prueba, que coja un capítulo de la primera temporada y luego otro de la tercera y vea cómo eran los personajes al principio y cómo son ahora: el Rick seguro y controlado, el inocente Carl, que tiene que dejar la niñez antes de tiempo, el temeroso Glenn... todos se han endurecido, o se han desmoronado. Eso es lo más atractivo de la serie y lo que hace que sigamos con ella a pesar de darnos capítulos soporíferos en los que la trama avanza a ritmo de tortuga. Eso y que intuimos que no puede tener un final feliz, porque no vemos qué se puede hacer para hacer que vuelva la normalidad al planeta. Es una agonía continua salpicada de sangre y de esperanza

Los que no la habéis probado porque no os va el género, dadle una oportunidad. Olvidaos de los zombis y pensad que es una historia de personajes desesperados que son forzados a sobrepasar de largo todos los límites que jamás siquiera pensaron que estaban allí.

Yo la disfruté cinco temporadas, lo admito, y me rendí. Es de esas series que tendrían que haber acabado hace tiempo. Pero sus fans son realmente incondicionales y no se queman (como me pasó a mí) con sus capítulos soporíferos.

Por si fuera poco, en 2015 tuvo un hijito, 'Fear the Walking Dead',


(Entrada Actualizada: 31/08/2016.)