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lunes, julio 26

Friday Night Lights

Si me dicen que me voy a enganchar y a echar de menos una serie sobre un pueblo de la América profunda, su equipo de fútbol americano y las historias de sus habitantes, diría que no es posible. Y lo fue. Me puse con ella con dudas, empezó a gustarme y ahora es una de esas series que no olvidaré. Tras su última y quinta temporada, sigue abierta la puerta para una película que espero llegue pronto para contarnos qué fue de sus personajes.
2006-2011

Aunque no soy muy fan del fútbol americano (nada fan, realmente) me puse con la ya consolidada 'Friday Night Lights', la adaptación a la televisión de la película del mismo nombre que en su día protagonizó Billy Bob Thorton; ambas, película y serie, son obra del polifacético (y regulero) Peter Berg ('Hancock', 'The Losers', 'Trauma', 'Very Bad Things'). A su vez, la peli es una adaptación de una novela.

La serie es una americanada de cabo a rabo, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. La historia que nos cuenta gira en torno al equipo de fútbol americano de un instituto de un pueblo de Texas, Dillon (Odessa en la película), de sus jugadores, de su entrenador y su familia, y de la importancia que allí tiene ese deporte, que es mucha.

El matrimonio Taylor.
Por una lado vemos una serie de adolescentes, una 'Sensación de Vivir' mejor hecha (también recuerda algo a 'Everwood') pero igualmente culebronera: los problemas de los alumnos, la vida de los jugadores, sus líos amorosos, sus infidelidades, la amistad... eso sí, con personajes más trabajados, más profundos y maduros (a ratos).

Por otro vemos la vida del entrenador, que no es de allí, y que tiene a su familia algo mareada con tanto cambio de ciudad. El entrenador Taylor y su mujer son algo así como la pareja perfecta americana: no son tan tradicionales como la gente del pueblo, tienen sus ambiciones pero quieren hacer bien las cosas, tienen una hija monísima y saben salir bien de todas sus crisis. La serie está llena de lugares comunes del modo de vida americano, al que a veces se critica y otras se ensalza: se enseña el lado oscuro de las cosas pero siempre, en mi opinión, con intención moralista.

En la parte deportiva, todo son clichés: la competitividad, la ambición, el deporte como medio para triunfar, el trabajo en equipo, y personajes de todo tipo: el chuleta egoísta y talentoso, el que va por ir, el quaterback guaperas, la animadora popular, el empollón feo, el tímido segundón...

Panthers.
Todo podría ser felicidad pero el cuento se acaba nada más empezar la serie: el quaterback se lesiona gravemente y su vida cambia del todo, el equipo se queda cojo, hay que recurrir a los suplentes, la pareja feliz ya no lo es tanto... Lo ideal se convierte en drama y la serie gana muchísimo con ello. Pero todo lo que sucede sirve para dar una lección, no hay capítulo sin moraleja: se habla de valores, de moral, de la figura paterna, materna, sobre la competitividad, patriotismo, superación, ambición, ejemplo, educación, ligoteo, guapos y feos, popularidad, sexo sin amor (malo malo), responsabilidad, autoridad, respeto, etc. No dejan tema sin tocar.

La serie empezó gustándome y acabó encantándome. Los actores lo hacen bien, muy bien. El entrenador Taylor, encarnado por Kyle Chandler (que recordaréis de 'Edición anterior', y que luego vimos en 'Super 8', 'Argo' y 'Bloodline'), lo borda. Su mujer en la ficción, Connie Britton ('Spin City', 'American Horror Story', 'Nashville'), no se queda lejos. Los actores y actrices que interpretan a los chavales están a la altura. Tras la serie, algunos han seguido en buenas series, como la mencionada Britton y Scott Porter ('The Good Wife', 'Hart of Dixie'), Jesse Plemons ('Breaking Bad', 'Fargo', 'Olive Kitteridge') o han pasado al cine, como Chandler o Taylor Kitsch ('Battleship', 'True Detective'). Las historias están curradas y todo parece muy creíble dentro del USA way of life (pero, eso sí, estos yanquis están loquísimos).

Tras sus cinco temporadas, 'Friday Night Lights' se ha convertido para muchos en una de las mejores series de la década. Os dejo aquí la entrada del blog El cine ha muerto publicada incluso antes de ver el último capítulo. Definía yo mismo la serie como una americanada, y lo es, pero es una americanada de las buenas. Los que la habéis visto sabéis a lo que me refiero.

Costará olvidarse de sus personajes y de ese pueblo llamado Dillon.



(Entrada actualizada: 31/07/2016.)