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domingo, enero 24

A dos metros bajo tierra

Para muchos, una de las cinco mejores series de todos los tiempos. Sirva de referencia para los lectores, la entrada dedicada a 'A dos metros bajo tierra' es la más visitada de este blog desde que la publicamos. La familia Fisher nos dejó hace mucho pero ha sabido mantenerse en nuestra memoria, y de su funeraria han salido algunos nombres que todavía nos encontramos en la pequeña y en la gran pantalla.

Dos metros, seis pies, es la profundidad mínima a la que hay que enterrar a los muertos para evitar que el olor que desprenden atraiga a los animales carroñeros.
Six feet under
2001-2005

Para empezar diré que tiene uno de los mejores últimos capítulos jamás vistos (por quien les habla), si no el mejor. Lo más difícil de las series (de las películas, de los libros...) es acabarlas bien, que no dejen un mal regusto a los que llevan años enganchados, siguiendo sus historias y personajes. En 'A dos metros bajo tierra' el final es, en mi opinión, inmejorable.

Fisher y amigos.
Alan Ball, su creador, se había llevado dos años antes el Óscar por el guion de 'American Beauty' y había tenido alguna experiencia televisiva antes de ponerse con esta serie y romper varios moldes. La experiencia en televisión de Michael C. Hall ('Dexter') era bastante corta, todo lo contrario que la de su hermano en la ficción, Peter Krause ('Parenthood', 'The Catch'), que ya conocía a Ball de un trabajo anterior, 'Cybill', y que había saltado de serie en serie hasta conseguir un papel fijo en 'Sports Night' (la serie que Aaron Sorkin hizo antes de 'El Ala Oeste').

Lauren Ambrose ('Torchwood', 'The X Files') se encargaría de interpretar a la hermana, Frances Conroy ('American Horror Story') a la madre, con Globo de Oro incluido, y Richard Jenkins ('The Visitor') al padre. Fuera del quinteto familiar destacan Rachel Griffiths (la amiga en Tony Collette en 'La boda de Muriel'), que se llevó otro Globo de Oro por el papel; Freddy Rodríguez ('Poseidón'); y Lili Taylor ('American Crime', 'The Addiction').

La serie se podría presentar como la historia de una familia que vive la pérdida inesperada del padre y que ha de seguir adelante con el negocio que les da de comer... pero nos quedaríamos muy cortos, porque ni la familia ni la historia de sus miembros se pueden describir con palabras de este mundo. Pero lo voy a intentar:

Ruth.
La familia Fisher tiene un negocio necesario pero poco común: regentan una funeraria. Allí preparan a los difuntos, venden ataúdes y organizan funerales. Todo el paquete. En el negocio trabajan sobre todo el padre y David, el hermano gay reprimido interpretado por Hall, quien se encarga de adecentar los cadáveres antes de los responsos con la ayuda de Federico (Rodríguez), el único trabajador no Fisher del negocio.

Nate (Krause), el otro hermano, vuelve a la ciudad y al hogar familiar para quedarse cuando muere su padre, quien, contrariamente a las leyes de la física, sigue apareciendo en la serie (como el fantasmal padre consejero de 'Dexter'). En la casa familiar encontramos también a la hermana pequeña, Claire (Ambrose), con mil líos vitales adolescentes. Con el tiempo llega Brenda (Griffiths), que será pareja durante bastante tiempo de Nate. El personaje que se lleva la mayoría de mis alabanzas es Ruth, la madre (Conroy), cuya personalidad delicada y fuerte a la vez es la que debe afrontar más cambios a lo largo de la serie sin saber muy bien cómo hacerlo.

A las historias personales de cada personaje y de la familia en su conjunto se suman las mil subtramas que se van sucediendo en la funeraria, en un tono que mezcla drama, comedia y que tiene grandes momentos surrealistas. La variedad de clientes, sucesos, obstáculos y crisis que se dan allí ya hacen que la serie merezca la pena, pero en lo que más profundiza Ball es en el desarrollo de sus criaturas. La muerte del padre provoca distintas reacciones en ellos, les hace ver el futuro de distinta forma, los obliga a tomar decisiones. Es un giro tan importante que prácticamente todo lo que sucede a lo largo de las cinco temporadas de la serie formará parte del proceso de reestructuración vital de los personajes, necesario tras la pérdida del cabeza de familia.

Alan Ball
Un tema recurrente en las series y pelis de Alan Ball es la homosexualidad. Él mismo es gay y de alguna u otra forma acaba siempre tratando el tema. En 'American Beauty' tenemos al vecino militar gay reprimido (papel que le valió la nominación al Óscar a Chris Cooper); en 'A dos metros bajo tierra', al mencionado David Fisher, también reprimido pero que poco a poco va saliendo del armario; y finalmente en 'True Blood' aparece el personaje de Lafayette, un gay más que fuera del armario.

En fin, una serie de las imprescindibles (otro tanto de la HBO, que le sacó tres Globos de Oro, incluido el de mejor drama en 2002) que seguro muchos de los lectores del blog ya han disfrutado y que espero que, los que no, se planteen darle una oportunidad.



(Entrada Actualizada: 23/07/2016.)