Google+ Críticas en Serie: Nip/Tuck

martes, diciembre 15

Nip/Tuck

Como ya se ve por el tipo de series comentadas en el blog no soy muy fan de las de "subgénero médico", pero siempre hay una excepción (o dos) que confirman la regla. Dentro de este subgrupo nos podemos encontrar series de corte muy distinto: unas más centradas en la medicina que otras, unas cómicas, otras dramáticas, más o menos realistas, más culebrónicas..., esto es, desde 'Doctor en Alaska' hasta 'House' pasando por 'Scrubs', 'Anatomía de Grey', 'Everwood' o 'Urgencias'. Esta que os traigo se sale de todas las categorías, géneros, subgéneros... 'Nip/Tuck' es muy loca.

Nip/Tuck
A golpe de bisturí
2003-2010

'Nip/Tuck' cuenta la historia de dos cirujanos plásticos, amigos de toda la vida, con conceptos vitales y laborales muy distintos, que se complican la vida todo lo que pueden: por los clientes a los que operan, por la extraña estructura familiar en la que viven (o más bien sobreviven) y por la relación de amistad que hay entre ellos. Y quizá sea esto último lo que le da más valor a la serie, porque por encima de todo la historia gira en torno a la amistad (casi) incondicional de los dos protagonistas.

El creador de la serie, Ryan Murphy, se dio a conocer con la serie 'Popular', y es el creador de éxitos como 'Glee' y 'American Horror Story'. A alguno de los actores ya lo conocíamos: me refiero a Julien McMahon, por su demoniaco personaje en 'Embrujadas'. Él se encarga de interpretar al doctor Christian Troy: guaperas ligón, soltero empedernido y juerguista, cirujano regulero siempre más preocupado por la pasta que por la ética laboral. Y a su lado, Dylan Walsh ('Unforgettable'), que encarna al doctor Sean McNamara, la otra cara de la moneda de la clínica de cirujía plástica McNamara/Troy, esposo y padre de familia, cirujano talentoso y responsable, y algo soso.

Claro que estas descripciones sólo sirven para presentarlos, porque a lo largo de las seis temporadas de las que consta la serie los hacen evolucionar hasta llevarlos a sobrepasar todos sus límites. En medio de los dos (literalmente en medio) están Julia y Matt McNamara, esposa e hijo de Sean, fuente de muchos de los dramáticos giros argumentales de la serie. Matt es mi personaje favorito, por lo absurdo de su vida. A él le pasa todo lo imaginable y más, fruto de su mala cabeza y de la mala leche de los guionistas.


La trama principal se va salpicando con casos de cirujía plástica de los que no dudan en mostrarnos hasta el más mínimo detalle. Estoy seguro de que habrá quien vuelva la cara cuando vea algunas escenas, ya que las operaciones se muestran sin censura alguna. Liposucciones, reconstrucciones completas de cara, nariz, pecho, piernas, vagina... y bueno, lo que se suele hacer en una de estas clínicas, con unos planos más que instructivos, tan crudos como las historias personales que se van sucediendo a lo largo de la serie.

Conforme pasan las temporadas, irán apareciendo nuevos personajes, como los interpretados por ahora famosísimo Peter Dinklage ('Juego de Tronos'), Vanessa Redgrave ('Regreso a Howards End', 'Call the Midwife'), Bradley Cooper ('Alias', 'Resacón en Las Vegas', 'Limitless') o Jacqueline Bisset ('Juana de Arco', 'Bullit').

Las primeras temporadas mantienen un nivel muy alto en cuanto a la trama. Tanto que se llevó el Globo de Oro al mejor drama en 2005. A partir de la cuarta la serie degenera un poco, y luego muchísimo. La última temporada es quizá la más loca (los propios actores protestaron y dijeron no saber muy bien cómo era su personaje, de tantos cambios que sufrían) y poco creíble, pero en general la serie merece la pena.

En fin. Una serie de médicos muy recomendable, sobre todo por todo lo que no tiene que ver con la medicina. No apta para delicaditos (físicos y/o morales).



(Entrada Actualizada: 23/07/2016.)