Google+ Críticas en Serie: In Treatment

viernes, febrero 6

In Treatment

La HBO falla pocas veces. Sólo hay que ver algunos de los éxitos que ha puesto en pantalla a lo largo de los últimos años: 'The Sopranos', 'The Wire', 'True Blood', 'Rome' o 'Sex in the City'. En todos los géneros ha dado el golpe. Durante tres años ha tenido en pantalla la serie 'In Treatment', una serie que podría haber seguido más tiempo pero que ha ido perdiendo el apoyo de la cadena (redujo el número de capítulos por temporada) hasta despedirse tras su tercera temporada. Una rareza con una estructura peculiar y una selección de actores magistral.

In Treatment
En Terapia
2008-2010

Las series de médicos están a la orden del día. Le pegas una patada a una piedra y sale una. Cada una queriéndose diferenciar de las demás: el médico raro y antipático pero genial, la serie de médicos como tapadera de un culebrón, la comedia de médicos... Las series de médicos del "coco" no abundan tanto. Desde la psicóloga de Tony Soprano, parte importante en la serie, no se había dando tanta relevancia a un personaje así (no cuento a Frasier, claro). Y aquí la tiene toda, porque el protagonista, Paul Weston, encarnado por el gran actor Gabriel Byrne, que se llevó un Globo de Oro por el papel, es un terapeuta, un comecocos que nos deja ver las sesiones con sus pacientes, la evolución de cada caso y su relación personal con ellos. Se salta algo tan importante como la confidencialidad con el paciente para hacernos partícipes de su trabajo, de lo bueno y de lo malo, y a la vez conocemos qué sucede fuera de la consulta con su mujer (Michelle Forbes, 'The Killing') y sus hijos.

La serie nos deja asistir diariamente a esta consulta y, como mirones escondidos entre sus libros, vemos a cada uno de los personajes, sus miserias, sus procesos mentales, sus reticencias, sus debilidades y fuerzas, y al terapeuta, Paul, tratando de sacar de ellos más de lo que están dispuestos a dar, como el pescador que cansa a su enorme pez, soltando y recogiendo hilo, para por fin llevárselo a casa (o perderlo).

Cuatro son los pacientes que se nos van mostrando, en orden, según la cita semanal con Paul, el conductor de la serie y de sus terapias. El lunes, Laura; el martes, Alex; el miércoles, Sophie; y el jueves, terapia de pareja con Jake y Amy. ¿Y el viernes? El viernes es para el propio "loquero", Paul, que tiene que solucionar sus propios problemas, sus dudas, sus inseguridades con Gina, otra psicóloga, su antigua supervisora. Estos son los encuentros, cinco a la semana, que vemos en la primera temporada. En la segunda y tercera llegan nuevos pacientes con nuevos problemas (y nuevos actores).

En la tercera temporada, por decisión de la cadena, redujeron la dosis de 'In Treatment' a cuatro capítulos semanales: tres pacientes y la consulta del Paul con su terapeuta. Entre los nuevos nombres cabe destacar el fichaje de Debra Winger ('La fuerza del cariño', 'Oficial y caballero'), que interpreta a una estrella de cine venida a menos.

A lo largo de las tres temporadas, nos cruzamos con personajes muy variados y con muchos actores, algunos consagrados y otros que empiezan a sonarnos. Vemos al veterano John Mahoney (el padre de 'Frasier'), a las jóvenes actrices que ya pegan fuerte, como Alison Pill ('The Pillars of the Earth', 'The Newsroom'), la fichada por Tim Burton para su Alicia, Mia Wasikowska; a veteranas como Embeth Davidtz, a la que vimos en 'Mad Men' y en 'Californication'Amy Ryan ('The Wire'); Melissa George ('Alias', 'Hunted'); y actores, como Irrfan Khan (el prota adulto de 'Life of Pi') o Josh Charles ('The Good Wife'), entre otros.

La estructura es poco común: una serie con protagonistas múltiples que se van turnando para compartir consulta y pantalla con Paul. No es lo habitual, ni de lejos. Cada capítulo está lleno de conversaciones siempre elaboradas, casi imposibles, que van ayudando a desentrañar el funcionamiento oculto de la mente humana, para abrir puertas muy bien cerradas. También es una serie llena de silencios, los que quedan al final de cada sesión, que hacen que deseemos saber más sobre esas personas. Con cierto morbo, claro, porque al fin y al cabo nos estamos metiendo donde nos nos llaman desde un punto de vista verdaderamente privilegiado. Además, sabemos no sólo qué pasa por sus cabezas sino las inquietudes del propio psicólogo.

En fin. Una muy buena serie sin el apoyo de las audiencias en los USA, razón por la que la cadena decidió no renovarla para una cuarta temporada. No obstante, aunque por el tipo de serie que es tampoco requería un final propiamente dicho (no hay una trama continuada que lo necesite), la cerraron bien, con un final tan pausado y elegante como la serie misma.



(Entrada Actualizada: 21/07/16.)